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La pérdida relacionada con la edad ocurre gradualmente a medida que envejecemos. Es una de las condiciones más comunes que afecta a las personas mayores y ocurre con mayor frecuencia en ambos oídos y de manera gradual.

A menudo se clasifica de leve a moderada. Tener una pérdida auditiva leve significa que tendrás problemas para oír y para entender los sonidos suaves, los sonidos a distancia o el habla en un entorno con ruido. Las personas con una pérdida auditiva moderada tendrán dificultades para escuchar el habla regular, incluso a corta distancia.

¿Notaste alguna diferencia?

Padecer una pérdida auditiva puede hacerse notable cuando empezás a tener dificultad para seguir el hilo de una conversación en un restaurante concurrido o cuando necesitás subir el volumen del televisor para escuchar tu programa de TV favorito. La propia seguridad también puede ser un problema, por ejemplo, no escuchar el automóvil mientras cruzás la calle o no oír la alarma de incendios en tu hogar. 

Cuanto más tiempo esperás, más empeora. Esto se debe a que el cerebro se priva de la estimulación sonora y pierde la capacidad de procesar los sonidos. Cuanto más demorás en un diagnóstico y tratamiento, más sonidos desaparecen y más tiempo llevará el proceso de adaptación para volver a escuchar. Para evitar que ocurra esto, te recomendamos realizar un examen rutinario en tus oídos cada diez años hasta la edad de 50, y al menos cada 3 años, a partir de los 50 años de edad. De esta manera, el estudio brinda información sobre tu audición y un profesional de salud puede aconsejarte acerca del tratamiento más adecuado para tu hipoacusia.

Si deseás más información comunicate con nuestros profesionales